Se despidió por burro. Lo tenía ganado, tuvo para hacer un par de más, y lo terminaron despachando. Esa fue la historia (corta) del Real Madrid en la segunda ronda de la Champíons: un pobre y triste final, a manos del Lyon de Francia.
La ida había terminado 1 a 0 para los franceses. La necesidad era de los blancos en la vuelta, en casa y ante su gente. Así lo entendieron y comenzaron avasalladores. Con todo. Apenas a los 5 minutos, Ronaldo había hecho el primer gol.
Y la luz se apagó. Los españoles pasearon por la cancha (no por pasear a su rival, que no se malentienda) y no hicieron más daño. Tuvieron un par de jugadas para aumentar el marcador y evitar el alargue, pero los fantasmas se estacionaron en el Bernabéu.
Al final, aparecieron y asustaron a todos. Si Lyon hacía un gol, mataba la ilusión, algo que debía ser realidad: todos veían al madrid en cuartos.
Pasó. Murieron todos. En un contragolpe, Pjanic empató el partido. Iban 75 minutos y el local tenía que hacer dos goles. Imposible.
Posible, por supuesto, pero la poca efectividad de los madridistas, la buena tarea defensiva del visitante y las oportunidades que fallaron en el arco de Casillas hicieron la tarea no realizable.
Y así se fue un grande, de pies y cabeza chiquitos. La gran plantilla no supo hacer historia. Ronaldo, Kaká y compañía sucumbieron ante la efectividad del conjunto. El individualista Real Madrid se fue temprano de la Liga de Campeones.
Alineaciones:
Real Madrid (1): Casillas, Arbeloa, Sergio Ramos, Kaká, Ronaldo, Diarra, Guti, Albiol, Garay, Higuaín, Granero. DT: Manuel Pellegrini.
O. Lyon (0): Lloris, Cris, Boumsong, Pjanic, Lisandro, Revelliere, Govou, Makoun, Delgado, CissokHo, Toulalan. DT: Claude Puel.
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